La actividad física debe ser prioridad

La pandemia por el Covid-19 nos obligó a que permanezcamos en casa y nuestra actividad física, si la teníamos, disminuyera drásticamente e incluso convirtió nuestra nueva realidad en contraproducente ya que estamos sentados mucho más tiempo del habitual.

Muchos trabajadores y trabajadoras debimos, al menos temporalmente, realizar teletrabajo desde nuestros hogares con las herramientas disponibles. No contar a veces con un espacio adecuado de trabajo, con sillas ergonómicas o con el equipamiento tecnológico necesario, donde muchas veces el celular ha suplantado a la computadora para realizar tareas administrativas, provocó que pasemos mucho tiempo sentado, con posturas inadecuadas provocándonos dolores corporales (especialmente en la espalda), rigidez muscular y agarrotamiento.

Todos estos meses estuvimos abocados a cuidar nuestra salud y la de nuestra familia tomando muchos recaudos e incorporando hábitos sanitarios de prevención, sin darnos cuenta que el tiempo de la actividad física quedó relegada restándole la importancia que se merece. Es por esto mismo, que la Organización Mundial de la Salud lanzó la campaña “SE ACTIVO” con el objetivo de fomentar el ejercicio físico, ya que es imprescindible que las personas de cualquier edad y capacidad física se mantengan lo más activas posibles.

El ejercicio físico regular es beneficioso para el cuerpo y la mente. Es fundamental, sostiene la OMS, para prevenir y ayudar a manejar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer, así como para reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, disminuir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y potenciar la salud cerebral, entre otros beneficios. Pero además, la actividad física se ha vuelto muy recomendada en la pandemia, porque se ha demostrado que contribuye tanto a reducir la gravedad del coronavirus como a mejorar la calidad de vida antes y después de la infección.

El aislamiento nos ha obligado a tener una actividad sedentaria o a reducir de manera significativa la actividad, con la consiguiente repercusión negativa, no sólo en nuestra condición física, sino también en nuestra salud mental. Por todo lo expresado anteriormente, es prioridad que empecemos a tomar conciencia de la importancia para nuestra vida y comenzar a realizar actividad física, ya sea con simples ejercicios y/o estiramiento en casa, o también aprovechar, con los cuidados correspondientes, las actividades al aire libre.

La OMS recomienda “150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa por semana, o una combinación de ambos” para las personas mayores. Tal vez no podamos cumplir con estos tiempos en un principio, pero lo importante es empezar de a poco e ir incorporando como hábitos estas pequeñas actividades en nuestra rutina diaria para tener una vida más saludable en todo sentido.

Sigamos cuidando nuestra salud.

Nuestro cuerpo es uno solo y cada acción (y actividad) cuenta.

Recomendaciones en contexto de pandemia:

– Se deben evitar pasar largos ratos sentados y hacer pausas activas, un simple descanso breve en el que se abandone la posición sentada para hacer 3-4 minutos de actividad física ligera (como caminar o realizar estiramientos) ayuda a relajar los músculos y mejorar la circulación sanguínea y la actividad muscular. 

– Existe una amplia oferta de clases online a través de redes sociales o por medio de plataformas para clases grupales que ofrecen rutinas de ejercicios aeróbicos, clases de zumba, de yoga, entre otras tantas propuestas para realizar sin salir de casa.

– Aprovechar el buen clima y realizar actividades al aire libre como: caminatas, ciclismo, correr, o también aprovechar las clases de gimnasia que se están ofreciendo en diversos parques. Este tipo de propuestas afuera de nuestros hogares tienen mayores beneficios emocionales después de tantos meses aislados y se pueden realizar siempre y cuando se mantenga las medidas de prevención: el distanciamiento y no compartir bebidas ni material deportivo con otras personas.