Cultivar nuestra propia comida

En esta situación extraordinaria que estamos viviendo, nos tuvimos que adaptar a nuevos tiempos, nuevas formas de estar, de relacionarnos en nuestro hogar, con nuestras familias; donde los tiempos nos abrieron las posibilidades de aprender, conocer, explorar, observar cosas que antes no teníamos en cuenta. Por eso, la Secretaria de Prensa y Cultura abre este espacio de encuentro para acercarles cada quince días notas de interés general, sobre el medio ambiente, ideas y actividades para hacer en familia, para que lo bueno de estos nuevos tiempos y nuevas formas de habitar continúen en la nueva normalidad.


CULTIVAR NUESTRA PROPIA COMIDA
Continuando con la temática verde de la nota anterior sobre jardines verticales, les queremos brindar más información para seguir animándonos y descubrir todas las posibilidades en nuestro hogar para crear, en este caso, una huerta en nuestra casa aunque no tengamos un jardín.
Primero, vamos a desterrar la idea de pensar a la huerta sólo posible en grandes extensiones de jardín o en el campo. Para poder cultivar ciertos alimentos sólo basta tener un gran o pequeño espacio con sol, materiales adecuados y ser responsables en el cuidado y mantenimiento de lo que sembremos.
Tener una huerta en casa, además de la satisfacción personal que puede generar consumir tu propio alimento, tiene diversas contribuciones saludables para nuestra vida: reduce los niveles de estrés, ya que nos reconecta con la naturaleza; fomenta tiempo en familia, ya que es una tarea para realizar con nuestros hijos e hijas; nos proporciona alimentos sanos sin pesticidas; aprendemos mejor los ciclos y las dinámicas naturales y fomenta el consumo responsable sobre los alimentos de estación; y por sobre todo, estas prácticas promueven el cuidado del medio ambiente, no sólo por generar más espacio verde, sino también, porque nos permite reciclar y disminuir nuestra huella de carbono.
Por todo esto, no perdamos la oportunidad de intentar hacer esta práctica tan saludable, no sólo para nosotros y nuestra familia, sino también para el planeta.
Aquí les dejamos consejos para armar su propia huerta en 6 pasos:
1) Elección del lugar y el tipo de huerta. Hay que encontrar un espacio soleado en nuestra casa que le dé el sol por lo menos en algún momento del día, ya que la mayoría de las especies necesitan como mínimo entre 4 a 6 hs diarias de sol directo. De acuerdo al espacio disponible, ya sea, en un balcón, en un patio o en la terraza, podemos elegir entre huertas verticales u horizontales, o utilizar ambas para maximizar el espacio.
2) Elección de recipientes. Para hacer una huerta podemos utilizar cualquier recipiente siempre y cuando el material no se degrade. Podemos utilizar macetas, botellas de plástico, pallets, y ahora se consiguen muy fácilmente bateas de cultivo para comprar para hacer huerta horizontal o vertical que ocupan poco espacio. La elección del recipiente determinará el tipo de cultivo que podemos desarrollar principalmente por la profundidad del mismo.
3) La tierra. La tierra de cultivo debe ser fértil y contener un buen sustrato, que son los nutrientes que necesitará el cultivo para crecer. Además de consultar en el vívero más cercano, si se quiere investigar, hay mucho material disponible sobre el compostaje que es el reciclado de nuestros residuos orgánicos para luego reutilizar como fertilizante en nuestra tierra y así brindar mayores nutrientes a nuestras plantas.
4) Qué vamos a sembrar. Cuando ya sabemos el espacio donde estará la huerta, la cantidad de sol que tiene por día, qué recipientes utilizaremos podremos elegir qué semillas vamos a plantar. Las principales recomendaciones es plantar en espacios pequeños hortalizas de alto rendimiento como son los vegetales de hoja, tomate, morrón, entre otros; pero siempre respetando las épocas de siembra de cada especie. Para esto, hay que investigar que se debe sembrar en cada mes, ya que algunos cultivos se realizan en primavera, y otros en otoño por el tipo de clima. Otro punto a tener en cuenta, es el tamaño de la planta, más precisamente de la profundidad de sus raíces; por ejemplo, la lechuga no necesita mucha profundidad mientras que el tomate si, por eso, la elección de la semilla se determinará de acuerdo al lugar disponible de cultivo.
5) La siembra. Hay dos tipos de siembra: la indirecta o en almácigo o la directa. La directa es cuando se coloca la semilla directamente en la tierra (la semilla debe estar colocada a una profundidad no más del doble del tamaño de la misma); mientras que la indirecta es cuando la semilla debe germinar en un entorno protegido para luego ser trasplantada al lugar definitivo de la huerta. Los almácigos son pequeños recipientes que pueden ser envases de yogur, cilindros con papel de cartón, mini macetas, donde las semillas germinaran. Cuando la planta adquiere el doble del tamaño del recipiente y ahí debe ser trasplantada.
6) Riego. Una vez sembrada la semilla, riega tu huerta a diario siempre a la tierra evitando mojar las hojas y los frutos.
Estos pasos para empezar una huerta nos da una idea de que es posible cultivar nuestro propio alimento, sólo es cuestión de intentarlo. Igualmente, entendamos que tampoco es tirar una semilla en un poco de tierra y ya está, sino que requiere paciencia y un poco de perseverancia pero no es imposible, hay que saber que haciendo se aprende y estar dispuesto a eso.
Por esto mismo, para iniciarse en el mundo de la huerta, siempre recomiendan empezar con plantas aromáticas que son aquellas que utilizamos para condimentar o preparar infusiones porque requieren poco cuidado y se pueden sembrar y cosechar en cualquier momento del año, y así no nos frustrarnos en el primer intento y podemos aprender de a poco este nuevo mundo. Porque de eso se trata, de aprender e intentar.
Si están interesados/as en profundizar en este tema, hay muchos tutoriales disponibles en internet, como también cursos y está el programa Pro Huerta en muchos municipios para consultar por talleres y asesoramiento.