01 de julio de 2026
Comunicado "La fuerza de la organización frente a los desafíos que vienen"
Compañeras y compañeros:
Estamos atravesando uno de los momentos más complejos de los últimos años para el mundo del trabajo. Nuestro país enfrenta un escenario de profunda incertidumbre económica y social, con un modelo que prioriza exclusivamente las variables macroeconómicas mientras millones de argentinos sufren las consecuencias del desempleo, la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro de sus condiciones de vida.
Los datos reflejan con claridad esa realidad. Más de 10 millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran en la informalidad; casi el 45% de la población ocupada no realiza aportes a la Seguridad Social ni al Sistema de Obras Sociales; miles de empresas han cerrado sus puertas y cientos de miles de trabajadores perdieron su empleo.
En muchos sectores, además, las negociaciones paritarias permanecen paralizadas, afectando seriamente la capacidad de recuperación del salario. En este contexto, quienes integramos la familia sanitarista debemos afrontar dos desafíos de enorme trascendencia.
Por un lado, la entrada en vigencia de una reforma laboral que modifica aspectos centrales de las relaciones de trabajo y que, en numerosos casos, prioriza la flexibilización por sobre la protección de los derechos conquistados durante décadas.
Por otro lado, la posible concesión de AySA, una decisión que marcará el futuro de nuestra actividad y que exige responsabilidad, compromiso y una participación activa de toda nuestra organización.
Desde el primer momento, el SGBATOS fijó una posición clara e inequívoca frente a este proceso. Nos opusimos terminantemente a la inclusión de AySA entre las empresas sujetas a privatización o concesión. Lo hicimos mediante comunicados, movilizaciones, la adhesión al paro general convocado por la CGT y gestionando ante ambas Cámaras del Congreso Nacional la exclusión de nuestra empresa del proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo.
Lamentablemente, esa posición no obtuvo el acompañamiento parlamentario necesario. Más allá de las diferencias políticas que cada uno pueda tener, nuestra obligación es defender el interés de los trabajadores sanitaristas y el carácter estratégico del servicio de agua potable y saneamiento. Y eso fue exactamente lo que hicimos.
Porque para nosotros el agua no es una mercancía. El agua es vida. Es un derecho humano fundamental que debe garantizarse con criterio universal, asegurando el acceso de todas las familias que hoy integran el área de prestación de AySA. Cuando hablamos del futuro de la empresa no discutimos únicamente quién administrará el servicio. Discutimos qué modelo de país queremos construir.
Todavía existen miles de familias que esperan acceder al agua potable y al saneamiento. Alcanzar la universalización de estos servicios requiere un programa sostenido de inversiones, una política tarifaria responsable que garantice la sustentabilidad de la empresa y un Estado presente que continúe ejerciendo su rol indelegable en la planificación, el control y la protección de quienes más lo necesitan.
La tarifa social debe seguir protegiendo a los sectores más vulnerables. El Estado no puede estar ausente.
Este es el escenario que enfrentamos: una reforma laboral que ya entró en vigencia y un proceso de concesión de AySA que continúa avanzando. Frente a esto contamos con una herramienta que representa una fortaleza fundamental para nuestra organización: nuestro Convenio Colectivo de Trabajo.
A diferencia de muchas actividades que hoy deben renegociar convenios vencidos en un contexto claramente desfavorable, los trabajadores sanitaristas contamos con el convenio vigente hasta el año 2028. Fue una decisión estratégica que hoy nos brinda mayor previsibilidad y nos permite afrontar cualquier instancia de revisión desde una posición mucho más sólida en defensa de nuestros derechos.
En cuanto al proceso de concesión de AySA, cabe destacar que en cada una de las instancias institucionales vinculadas al mismo, el SGBATOS dejó asentada formalmente su posición.
Tanto en las observaciones al Marco Regulatorio como al Contrato de Concesión, la Organización defendió expresamente la continuidad del Programa de Propiedad Participada y la plena vigencia del Convenio Colectivo de Trabajo, principios que fueron ratificados en las Actas de Directorio de la empresa. Asimismo, se logró incorporar a futuro el Programa Accionario y el Art. 66 bis (Premio Anual). El hecho de haber homologado dicho acuerdo nos garantizó por cinco años estos beneficios; llegado el momento trabajaremos para buscar su continuidad.
Vivimos en un país atravesado por cambios permanentes. Pretender anticipar con certeza lo que ocurrirá dentro de cinco años resulta muy difícil. Por eso insistimos en la importancia de permanecer unidos y organizados.
Ningún derecho que hoy disfrutamos fue una concesión. Todos fueron conquistados gracias al compromiso de generaciones de trabajadores que entendieron que solamente una organización sindical fuerte puede defender eficazmente los intereses colectivos.
Mientras tanto, nuestro Sindicato siguió haciendo lo que siempre hizo: estar presente junto a sus afiliados.
Sostuvimos todos los beneficios sociales, a pesar de que el sistema está colapsado seguimos fortalecimos nuestra obra social, acompañamos a las familias mediante propuestas educativas, recreativas y de salud, brindamos respaldo a nuestros jubilados y pensionados, impulsamos nuevas instancias de capacitación y continuamos trabajando para que cada compañera y cada compañero encuentre en su organización el respaldo que necesita.
Nada de ello sería posible sin el compromiso permanente de nuestros trabajadores y trabajadoras, como así mismo de todos los cuadros de conducción, técnicos y profesionales, sin distinción de jerarquías.
Son ustedes quienes fortalecen cada día a nuestra organización y quienes hacen posible que el SGBATOS continúe siendo una referencia de solidaridad, participación y defensa de los derechos laborales.
Los tiempos que vienen exigirán responsabilidad, firmeza y unidad.
Sigamos defendiendo el trabajo, el agua y el saneamiento como derechos fundamentales. Sigamos fortaleciendo nuestra organización con la misma convicción que nos permitió construir todo lo que hoy tenemos.
